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Folklore - Edmundo Rivero – Bien criollito

23 de agosto de 2010



Seguimos buscando joyitas de Don Edmundo y haciendo travesuras para que usted las disfrute.
Aquí, más de lo que pudo hacer con gran calidad y respeto con la música criolla.
Están presentes –en casos- sus guitarras y las de Roberto Grela, pero siempre con la misma intensidad sentimental que Rivero ponía en cada tema cantado.Valcesitos, Milongas, Aires pampeanos, tonadas desfilan con gran sonido y mejor interpretación.
Disfrutelas, son cosas que se harán imposibles repetirlas, tras la partida de semejante guitarrista y cantor. Seguramente tendremos que esperar mucho, pero mucho tiempo, para lograr tener en el arte del canto popular, una voz como la de Rivero.
Pueden que falten cosas, pero creo, haber sumado lo mejor de lo mejor.




Edmundo Rivero - Bien criollito

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Tango - Alberto Castillo - El cantor de los 100 Barrios Porteños



El imán de Alberto Castillo, tiene mucho que ver con su vida, su profesión y simpatía.
Muchas veces relataba su experiencia como médico, con giros bien porteños, que hacían las delicias de la gente que lo escuchaba. Sabía que eso divertía y no se rehusaba a hacerlo.“Mirá pibe, cuando yo tenía tu edad (yo tenía 24 años), las mujeres nos miraban para casarse, no como ahora, que es para salir, divertirse y pasarla bien. Entonces, cuando te engayolaban, ya todo pasaba a ser: jugar los fines de semana un partidito al futbol, un asado los martes con los amigos, pero siempre volviendo a
casa antes de las 2 de la mañana. El casamiento arruina al hombre, lo convierte en un sapo, se pone regordete, prepara mamaderas, yuga como bestia y hasta deja de bailar…”
Las definiciones eran seguidas por una carcajada, aclarando que esas palabras eran de su amigo Barbieri (El Zorro).
“Yo canto por pasión. Me fijo sí, n
o desentonar y que lo que canto sea del agrado de la gente. Eso sí, que le guste, pero que no lo pare en la pista para mirarme a mi. La pareja viene a bailar, y lo que hago como cantor, es adornar o hacer un poco más bella, a la danza que disfrutan los bailarines.
Esta actuación en Venado Tuerto, es otra cosa. Te ponen el acompañamiento en el escenario, un telón y la gente está en la butaca del teatro. Es lindo, pero no es lo
mismo. Sabes las veces que el smoking debía mandarlo a la tintorería por el olor a chorizos asado que tenía? Eso era pueblo. Allí se deleitaban como cantaba uno, pero el cantor, se deleitaba en ver como bailaban. Ahora todos saltan y hacen piruetas. Imagínate las cosas que hacen y muestran en TV o en el cine, las llegaban a hacer en la pista de un club, quedaban todos presos por asesinato. Cada pareja mataría a la que bailaba al lado.
Esas cosas son delirios para un espectáculo.
Sabes que lindo es llevar a la mujer y que ella se deje guiar con solo sentir el tacto de tu mano en su espalda… eso es bailar, pibe.”
“Hasta cuando voy a cantar… hasta los cinco minutos antes de la muerte, como decía Almafuerte”.
Aquí está acompañado por la orquesta del maestro Angel Condercuri.





Alberto Castillo - El cantor de los cien barrios porteños

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Paraguay - Cayo Sila Godoy - El mundo de la guitarra


Cayo Sila Godoy: Nació en Villarrica el 4 de diciembre de 1919. Estudió música primero con su tío Marciano Echauri y a partir de los 16 años con Juan Carlos Moreno González (Armonía). Obtuvo una beca del gobierno paraguayo para perfeccionarse en Buenos Aires, Argentina donde tomó clases con la guitarrista Consuelo Mallo López.
Está considerado como el más destacado intérprete de la guitarra del Paraguay, continuador y principal recopilador de la obra de Agustín Barrios Mangoré. En 1948 la Asociación Música de Cámara de Buenos Aires le otorgó un diploma por el mejor concierto de esa temporada. En 1953 por encargo del Gobierno Nacional emprendió una gira artístico-cultural siguiendo la ruta de Agustín Barrios, ofreció conciertos, conferencias y recopiló informaciones y documentos sobre el compositor.
Entre 1959 y 1962 participó de los cursos de perfeccionamiento con Andrés Segovia en Santiago de Compostela, España. En 1963 invitado por el Presidente John F. Kennedy realizó una gira de conciertos por Estados Unidos. En 1977 patrocinado por el Programa Amigos de las Américas, capítulo Paraguay-Kansas, desarrolló actividades en el Estado de Kansas, ofreciendo cursos de perfeccionamiento, conferencias y actuaciones en las principales ciudades como Wichita, Topeka y Lawrence. En 1980 viajó en gira de conciertos al Japón, en 1983 a Australia, además de los principales países de América y Europa. En 1994 fue nombrado asesor musical del Vice-Ministerio de Cultura y miembro del Consejo Asesor Nacional de Cultura.
Es autor de variadas composiciones para guitarra. De estilo contemporáneo, entre sus creaciones se encuentran: Habanera, Moto perpetuo, Éxtasis y Cuatro piezas para guitarra clásica (publicadas en Buenos Aires), Fiesta campesina, Canción intima, Oración a Tania y Capricho. El estilo de Godoy, como compositor, se caracteriza por la presencia de elementos de la música popular, con un tratamiento armónico moderno, y sus últimas creaciones son atonales. Discografía: Sila Godoy en Concierto, grabado en Nueva York, EUA. Edición del Autor (1982). Sila Godoy, grabado en Australia (1983). (Aranjuez y Madrigal. 2 volúmenes con recopilación de sus anteriores grabaciones). Casete Sello Mbaracapú 1994). (La Música de Agustín Barrios Mangoré y José Asunción Flores. CD IFSA 1994 con recopilación de sus grabaciones).
Es co-autor con L. Szarán del libro Mangoré. Vida y obra de Agustín Barrios (Ed. Ñandutí Vive. 1994. Asunción) y en preparación: Los documentos de Barrios. Barrios visto por sus contemporáneos. (Fuente Diccionario de la Música Paraguaya de Luis Szaran)

Fuente: MEC Digita


Dijeron del gran maestro:

Conocí al notable guitarrista en Madrid, en el año 1959;
Era ya consumado instrumentista, de envidiable ductilidad y sensibilidad musical. Hoy es concertista aplaudido por públicos de vasta geografía, profesor de fácil comunicación con alumnos y también de inteligencia y cultura extra musicales.
Le deseo elevar todavía la guitarra a puestos superiores.

Andrés Segovia
N. York 1985



ESCRIBE NARCISO YEPES:

28 de noviembre de 1987
Maestro Sila Godoy
Calle Velázquez 1136; Barrio Jara
Asunción, Paraguay

Querido amigo:

Acabo de recibir su última obra ”Ebano” que he analizado muy detenidamente y puedo decirle que la tocaré mucho
por el mundo y que si a Ud. le interesa, se publicará en la editorial Schott de Alemania. La obra responde a unas exigencias técnicas, musicales y creativas de primer orden. Sería muy útil si tuviéramos la oportunidad de pasar algún
tiempo juntos y trabajar en el desarrollo de sus ideas creado ras. Sería sin ninguna duda, un precioso enriquecimiento pa ra la guitarra y la música universal. Le felicito y espero sus noticias con un fuerte abrazo.

Narciso Yepes



”Una vez más, este destacado ejecutante hizo valer ante sus oyentes la calidad excepcional de su sonido, que es siempre rico y lleno de matices, de buen gusto de sus interpretaciones, y la técnica sin fallas que posee…”

La Prensa (Buenos Aires)

”..SILA GODOY es en la actualidad el más alto valor guitarrístico que posee el Paraguay...”

Clarín (Buenos Aires)

”…SILA GODOY, al igual que su ilustre antecesor Agustín Barrios, representa todo lo bello y grande que su pueblo atesora lentamente en el curso de su marcha por el tiempo...”

Consuelo Mallo López

”…SILA GODOY es uno de los mejores concertistas del mundo…”

SOCIEDAD GUITARRÍSTICA
MADRILEÑA. 13-XII-59

”..SILA GODOY es un extraordinario guitarrista; debe ser oído en todo el mundo…”

Sopholes Papas (Washington)

”..SILA GODOY debe ser incluido en la lista de los más grandes de la guitarra clásica..”

Jin Moran ( New York)


Fuente: Música Paraguaya.org




Cayo Sila Godoy - El mundo de la guitarra

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Tango - Héctor Varela - Instrumentales Incomparables


Hace algún tiempo alguien me propuso escribir algo sobre la gente que conocí y disfruté como artista. Y no sería mala la idea, si uno pudiera hacerlo de tal manera que ayude a que no se confundan las anécdotas, con darse dique por conocer a un famoso.
Y esto, viene a raíz de un comentario que había hecho en una mesa de café, sobre la visita que hiciera a Héctor Varela a su casa, para hacerle una nota.
Misión que cumplí, pero que me dejó en claro que esos tipos perseguidos por la gente, con algo de guita, reconocimiento popular y llenos de amigos, muchas veces necesitan escaparse del personaje y ser los tipos comunes y corrientes que habitan un determinado lugar.
La cosa fue así.
Merced a la amistad que tenía un amigo con el músico, me consiguió el permiso para hacerle un reportaje, cosa que se concretó un martes a las 10.00 de la mañana, les estoy hablando del año 79 u 80, más o menos.
Pocos minutos antes de empezar la nota, llega a la casa Don Alberto Nery, que pasaba por allí y se llegó para saludarlo y charlar algo.
Por tanto, apuré la cosa y en veinte minutos terminé, aprontándome con mi amigo, a irme de allí y dejar de estorbar aquella reunión.
Fue entonces, que Varela se levantó del sillón y dirigiéndose a mi amigo curso la invitación para ir hasta “el centro” y tomar un cafecito.
Fuimos a un bar de Capital, en el que se juntaban muchos músicos y cantores a desayunar, pasar el tiempo o leer el diario.
Así conocí a Don Alberto Nery, que en realidad, hasta entonces no le había prestado mucha atención, a no ser aquello de mencionarlo en la radio cada vez que ponía un tango o una milonga de él.
Pasaron muchos años y por esas cosas que tiene la vida, en Taringa aparece un post sobre Don Alberto, lo pusieron sus hijas homenajeando su memoria y tarea realizada. Busqué y busqué, hasta que conseguí conectarlas y conseguir poner en el viejo blog, material del querido músico.
Hoy, aquí en este post, van cosas que tienen que ver con el director –Héctor Varela- y su amigo y arreglador, Don Alberto Nery.



Héctor Varela - Instrumentales Incomparables

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Tango - Los 14 con el Tango


No es un hecho más dentro de la vida del tango, Los 14 con el Tango, es una de las obras más complicadas y extraordinarias de la música popular.
Conseguir que artistas de las cualidades de cada uno, se pudieran juntar, organizar, componer, conseguir los músicos y las voces, parecía obra de un loco, sin embargo, nuestro querido Ben Molar: Hizo el milagro.
Y aquí está, llena de vida, con la misma intensidad de colores y calidad interpretativa. Sin embargo, la mediocridad en la vida radiofonica argentina, no le dio el lugar, la promoción y difusión que necesitaba.
Sin embargo, aún cada vez que se pone uno de los surcos de aquel LP, cada cual, hace la historia, relata la envergadura e historia de aquel personaje de la noche, la producción y la cultura argentina.
De todas maneras, no alcanza con cinco minutos cada vez que se puede, porque la obra da para mucho más, no solo por Ben Molar, si no, por cada apellido que involucra el producto final.
Vaya con nuestro respeto y cariño de siempre, esta maravillosa obra con la intención que más hogares del mundo, tengan el fiel testigo de un maravilloso trabajo.



La Obra:

Alejandra de Ernesto Sabato y Aníbal Troilo

Bailate un tango Ricardo de Ulises Petit de Murat y Juan D'Arienzo

Como nadie de Manuel Mujica Láinez y Lucio Demare

Elegía de Alberto Girri y Osvaldo Manzi

En qué esquina te encuentro Buenos Aires? de Florencio Escardó y Héctor Stamponi

La mariposa y la muerte de Leopoldo Marechal y Armando Pontier

Marisol de Córdova Iturburu y Sebastián Piana

Milonga de Albornoz de Jorge Luis Borges y José Basso

Nadie puede de César Tiempo y Enrique Delfino

Oro y gris de León Benarós y Mariano Mores

Sabor de Buenos Aires de Carlos Mastronardi y Miguel Caló

Setenta balcones y ninguna flor de Baldomero Fernández Moreno y Astor Piazzolla

Tango para Juan Soldado de Conrado Nalé Roxlo y Alfredo de Angelis

Un silbido en el bolsillo de Nicolás Cocaro y Julio De Caro



Alberto Di Paulo - Los 14 con el Tango

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Tetimoniales - Julio Jaramillo - Nuestro Juramento


(Guayaquil, 1935 - 1978) Cantante ecuatoriano. Conocido con los apodos de El Ruiseñor de América y Míster Juramento, Julio Jaramillo es considerado el mejor cantante ecuatoriano de todos los tiempos. Sus canciones, que hablan de amores y desencuentros, calaron profundamente en el público que se reflejaba en ellas. Muchos consideran a este cantante como uno de los símbolos de la identidad nacional. Sus melodías, entre las que cabe mencionar De cigarro en cigarro, Alma mía, Interrogación, Odio en la sangre, Te odio y te quiero, Carnaval de la vida o Cuando llora mi guitarra, todavía se escuchan en las radios de Latinoamérica.
Habiendo perdido a su padre cuand
o apenas contaba con seis años de edad, su madre trabajó como enfermera para mantenerlo. Julio fue muy enfermizo durante su infancia: padeció bronconeumonía, difteria, disentería, y hasta tuvo un principio de parálisis infantil. Creció escuchando al dúo Guayaquil, a Olimpo Cárdenas, a Carlos Rubira Infante y al dúo Villafuerte, artistas que marcaron una época en la música nacional y que influyeron en su vocación por el canto.Junto con Pepe, su hermano mayor, y contra la voluntad de su madre, comenzó a cantar en casa del músico Toapanta. Realizó sus estudios en la Filantrópica y en una escuela fiscal, bajo la dirección del maestro Lauro Dávila, precisamente autor del pasillo Guayaquil de mis amores. Terminada la primaria, se empleó en una zapatería de calzado para mujer, y luego como barnizador de muebles.
A los diecisiete años ya era conocido por su hermosa y cálida voz, y participaba en programas de Radio
Cóndor. En 1950 se unió con dos amigos y se dieron a recorrer los pueblos de Esmeraldas y Manabí cantando en trío. En alguna oportunidad se vio obligado a volver a su oficio de zapatero para sobrevivir. A pesar de los reproches, castigos, lágrimas y ruegos de su madre, no fue capaz de dejar su vida bohemia y parrandera.
Con la grabación de su primer disco, Pobre mi madre querida (1954), en dúo con doña Fresia Saavedra, su nombre comenzó a ser conocido. A éste le siguieron el pasillo Esposa (1955), en dúo con Carlos Rubira Infante. El salto a la fama se dio en 1955 con su vals Fatalidad, que fue difundido por todas las radios del Ecuador y por las principales emisoras de otros países. La grabación de esta canción marcó el inicio de su carrera formal y de su reconocimiento. Su consagración internacional llegó con el pasillo Nuestro juramento (1957), momento en que realizó varias giras por América Latina: comenzó un peregrinaje por Ecuador, Colombia, Perú, Argentina, Uruguay y Chile. Al regresar a su país, fue detenido y llevado a cumplir el servicio militar.
Vuelto a la vida civil en 1960, siguió con su carrera, alcanzando actuaciones de hasta cuatro meses consecutivos en el cine Guayas de Guayaquil, con lleno completo. Participó en la película Romance en Ecuador y en otra rodada en Argentina. En 1965 se radicó en Venezuela, desde donde realizó giras triunfales por México, Puerto Rico y toda América Central. Grabó en dúo con Daniel Santos, Alci Acosta y Olimpo Cárdenas.
Su última gira internacional tuvo lugar por Estados Unidos y Canadá. Los escándalos de su turbulenta vida también eran con frecuencia noticia. Varias veces fue apresado y casi siempre por problemas de mujeres o por incumplimiento con el Tribunal de Menores. Además de haberse casado cinco veces, tuvo hijos con otras mujeres, que llegaron a sumar un total de veintiocho. Nunca negó sus orígenes humildes, se mostraba generoso, despilfarrador del dinero con sus amigos, y prototipo del machismo porteño.
A su regreso al Ecuador en 1975, cansado, envejecido prematuramente y carcomido por la cirrosis, fue abucheado en una actuación en su ciudad natal porque su voz ya no era la de antes. En los últimos años tenía un programa en Radio Cristal titulado "La hora de J. J.", de cuya propaganda a duras penas sacaba para vivir.
No obstante, cuando Julio Jaramillo murió, el pueblo lo consideraba todavía como el gran cantante, lo cual contribuyó a que en torno a él se tejiera la leyenda. Muerto a la edad de tan sólo cuarenta y tres años, sus restos recibieron una despedida como ningún otro personaje popular ha conocido en Guayaquil, pues se calcula que fueron acompañados por unas 250.000 personas.
Después de su muerte, un empresario argentino lanzó al mercado los discos de larga duración que contenían las canciones (muchas de ellas inéditas) que Julio le grababa cuando tenía necesidad de dinero, dando así base al dicho popular de que "el Ruiseñor cantaba mejor después de muerto". Su vida ha sido llevada al cine en el largometraje Nuestro Juramento, rodado en México y Guayaquil, con argumento de su hermano Pepe.

Material rescatado de:
http://www.biografiasyvidas.com/




Julio Jaramillo - Nuestro Juramento

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Folklore – Cuyanías de Currilipi

He aquí, más material enviado por Máximo Toñanes -Currilipi- para que la gente que llega al blog, disfrute de la música cuyana que tanto ama y promociona, rescatando cosas casi olvidadas e imposible de conseguir.
En éste caso, apunta para colaborar, cosas muy bellas y aunque ya hay colegas que los subieron, tal vez po
r no prestar atención, se les pasaron de largo.
Cantares de la Cañadita, seguramente con el correr de los años, serán material de estudio para reconocer lo que fue el Folklore Cuyano en el extenso, conflictivo y bastante cruel siglo pasado.
Y justamente, ese es el material codici
ado por todos para poner el sello indeleble de la zona cuyana, como trofeo legítimamente adquirido por historia y calidad.




Entonando Tonadas



''Cantares de La Cañadita - Philips 82067





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Jazz - Stan Kenton - Greatest Hits


(Wichita, 1912 -Los Ángeles, 1979) Músico de jazz estadounidense, director de una de las orquestas de swing de mayor éxito de la década de los cuarenta. Hijo de una pianista, comenzó a estudiar bajo tutela familiar y con diversos profesores particulares desde muy niño, una vez trasladada toda la familia a Los Ángeles. Estudió sobre todo música clásica (que tanto le influiría), particularmente armonía y composición. Interesado en el jazz, comenzó a hacerse notar en la costa oeste como arreglista con sólo dieciséis años, y en 1934, cuando ya era habitual de las jam sessions de los pequeños clubs nocturnos, obtuvo su primer contrato en la orquesta de Everett Hoagland, al que siguieron otros con Gus Arnheim, Vido Musso y Johnny Davis.
En 1940 montó su primera orquesta con nu
eve músicos, número que iría ampliándose progresivamente hasta 1947, de la misma forma que se fueron incrementando sus seguidores. Contando ya con Art Pepper en el saxofón y Shalley Mann en los tambores, la orquesta grabó en 1943 para la Capitol Eager Beavier y Artistry in Rhythm, dos composiciones que fueron radiadas hasta la saciedad por todo el país y que convirtieron a la orquesta de Kenton en la más famosa de la época. Un año más tarde se incorporaron a la formación Gene Roland como arreglista, Anita O'Day como cantante y un jovencísimo Stan Getz, de diecisiete años, como saxofonista.
Un año más tarde, O'Day fue susti
tuida por June Christy y se incorporó Pete Rugolo como segundo arreglista. La orquesta, que comenzaba a tomar dimensiones sinfónicas, grabó en 1946 Fantasy, Just a Sittin' and a Rockin', Ain't Misery, Opus in Pastels, Willow Weep for Me y algunos grandes éxitos de la época: Ritorna a Sorrento (llamado para la ocasión Come Back to Sorrento), Santa Lucía y el famoso Concerto to End All Concertos. Ello muestra hasta qué punto Kenton se movía en varias direcciones, a menudo opuestas, entre las que están las baladas más condescendientes, la música popular ajena al entorno jazzístico y la experimentación de vanguardia.
En esta orquesta (y en todas las que siguieron) decidió deliberadamente evitar casi todas las ideas convencionales que se habían mostrado válidas en la organización de big bands de jazz, lo que le valió cierta fama de pretencioso, adjetivo que no es inverosímil si se examinan sus últimas composiciones. A Kenton le gustaba el gran volumen, los trabajos complejos, muy estructurados y llenos de arreglos, los guiños a la música clásica contemporánea y las orquestas con más de cuarenta miembros, a las que raras veces pudo pagar.
Sin embargo, era un director muy comercial que estaba obligado a seguir manteniendo al público fiel a las orquestas tradicionales de jazz, por lo que debía alcanzar a menudo compromisos difíciles entre su ambición y su negocio. Los resultados no siempre fueron del agrado de la prensa especializada: para algunos era uno de los mejores compositores del siglo XX y para otros un mero payaso. El resultado fue que todo el mundo musical hablaba de la orquesta de Kenton, ya fuera con halagos o con descalificaciones, lo que, si bien incrementó quizás desmesuradamente sus ventas, acabó pasando factura a su salud: en 1947 decidió disolver la orquesta y retirarse, víctima de una depresión nerviosa.
Seis meses aguantó sin subirse a los escenarios y, en otoño de aquel año, volvió a hacer temblar los cimientos de la música estadounidense con una orquesta con cinco trompetistas, cinco trombones, contrabajo, guitarra, percusión, batería y el propio Kenton sentado al piano. La etiqueta que se buscó para semejante propuesta fue jazz progresivo, y grabó temas como Over the Rainbow, Machito, Fugue for Rhythm Section, Chorale for Brass, Piano and Bongo, The City of Glass y Elegy for Alto, composiciones unas veces propias y otras de sus arreglistas que toman elementos de la música clásica del siglo XX (con frases explícitas de Maurice Ravel e Igor Stravinsky) y de la música latina, que por entonces causaba furor en las pistas de baile. La orquesta seguía oscilando, pues, entre las disonancias propias de la llamada música culta y las resoluciones armónicas convencionales del swing de los años cuarenta, extremos harto difíciles de conciliar.
En cierta manera esta orquesta fue precursora del free jazz que caracterizó a la segunda mitad de la década de los sesenta. Su falta de cohesión interna propició la disolución a finales de 1948, y su creador pensó de nuevo seriamente retirarse de la escena, según él mismo declaró, para dedicarse a la psiquiatría. Afortunadamente, cuatro años más tarde volvía a los escenarios con energías renovadas y con una impresionante orquesta que contaba con una nutrida sección de cuerda clásica (nueve violines, tres violas, tres violoncellos), una tuba, dos trombonistas, dos cornos franceses, el gran Bud Shank con el saxofón contralto, Art Pepper con el tenor, Shelley Manne como baterista, Maynard Ferguson y Shorty Rogers con las trompetas y otros músicos hasta un total de cuarenta. Con esta formación grabó el disco Innovations in Modern Music, en el que insistía en la mezcla de material clásico y jazzístico, con canciones como Mirage, Trajectoires, Solitaire, varios conciertos para sus solistas y obras de inspiración cubana como Viva Prado, dedicada al inolvidable autor del Mambo nº 8, por entonces de rabiosa actualidad.
Aunque tuvo una aceptación bastante buena por parte del público, que llenó los teatros donde actuaba, la orquesta fue, como era de prever, un rotundo fracaso económico. Kenton decidió prescindir de los músicos clásicos, reducir la orquesta a algo más llevadero y moderar más sus pretensiones innovadoras en favor de un repertorio más digerible por el público del jazz. Así, marchó de gira por Europa en 1953, y el buen hacer de los músicos (entre los que se encontraban ya los excelentes Lee Koonitz y Zoot Sims) y de sus nuevos arreglistas (en particular un poco entusiasta Gerry Mulligan que, pese a todo, escribió trabajos de gran calidad) hizo de esta empresa un éxito de crítica y público durante los años en que estuvo en activo.
La llegada del rock and roll, que arrebató el público masivo al jazz, y del hard bop, que hizo lo propio con los pocos amantes que le quedaban al jazz de las big bands, produjo una crisis en el seno de la orquesta que Kenton intentó soslayar sacando otro as de la manga: una nueva orquesta de grandes dimensiones, que contaba con instrumentos tan exóticos como tres melófonos.
Dos años de gira, en los que no conocieron otra cosa que un enorme desinterés, dieron al traste con la orquesta, y Kenton se retiró una vez más. Un año después atacó de nuevo con las fórmulas antaño ensayadas, una nueva Neophonic Orchestra que insistía en hermanar tradición jazzística y vanguardia clásica. Entre sus componentes se encontraban Lalo Schifrin, Michel Legrand y Rugolo, su brazo derecho. La orquesta presentaba en cada actuación una estrella invitada, y acudieron a su llamada músicos de la talla de Miles Davis, Gerry Mulligan, Dizzy Gillespie y George Shearing, entre otros. La aventura estuvo en activo entre 1964 y 1967. Nada nuevo hizo desde entonces el gran Kenton, salvo aparecer, cada vez con menor frecuencia, en los festivales de jazz para recrear aquellas piezas que le hicieron famoso, como Opus In Pastel y Artistry In Rhythm.



Stan Kenton - Greates Hits

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Característica - Varela - Varelita - Bailando al Ritmo de

Cuando me mandaba una macana y ante mi padre quería explicarla, mi viejo cerraba el tema con una frase siempre recordada: “Vos tenés más repertorio que Varela Varelita”.
Con esa frase, no solo me descolocaba, si no que, me decía sin ofenderme: dejate de joder, fue una boludes que no tiene explicación.
Y aquel recuerdo, aquella frase, me animó a meter un post con aquella orquesta que marcó toa una época en la diversión de la gente.
Había dos obligaciones de moda en aquel entonces –según recordaba mi padre- la calidad de Varela Varelita y el sonido de Los Mac Ke Mack.
No solo eran un hecho circunstancial, si no, que aportaban un modelo de música y forma de decir que podían quedar marginados con el tiempo, pero que su calidad se reconocería en cualquier etapa de la historia musical del país.



Varela Varelita - Exitos

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Folklore - Flor y Alma del Litoral - Varios Artistas

8 de agosto de 2010


Y usted dirá, con razón y buen tino: Pa´ que se mete en estos andurriales, como si fuera un gran sabedor?
Pero la música del litoral es un imán irremediable en mi vida como escuchador.
Pero mi afinidad, tiene mucho que
ver con aquellos gestos contestatarios de los estibadores, trabajadores de campo y jornaleros del viejo Colón en la provincia de Buenos Aires, en el que me crié y di mis primeros pasos con una guitarra.
En aquel entonces, la música del litoral, servía como argumento para molestar a los culos sucios que por que escuchaban a Juan Ramón o Percy Faith, porque tomaban ginebra Llave y capuchinos, creían que se habían ganado el cielo y la consider
ación de los Morgan, dueño de una gran estancia y explotador de cuanto jornalero pasara por su tierra.
Entonces, en las desfloradas, en el momento del descanso, se escuchaba una guitarra y seguro un Chamamé.
Y al capataz, más Morganista que Morgan, decía que eso era cosa de negros y borrachos.Y un día, un maravilloso día, apareció un tal Aparicio dueño y señor de cada reunión familiar o peña, buen acordeonista y mejor tomador de caña Piragua.
Y desde entonces, viendo como incomodaba la alegría y felicidad de mi gente, me hice chamamecero de alma y por admiración.
Yo, ví como Aparicio tocaba aquel a
cordeón como si abrazara a su querida Santa Helena, como hacía que se cantaran penas y alegrías con el mismo ritmo para bailar. Porque ese ritmo, admitía saudades y la alegrías, según le tocara el ensillado al que asistiera al lugar en el que la de dos hileras hacía las delicias.
Por eso cuando escucho un chamamé, me acuerdo de mi niñez y de las riendas que me ayudaban a llevar un petizo viejo que arrastraba un carrito con una bordalesa con agua, pa
ra los que estaban con cuarenta grados de calor, en medio de los surcos haciendo la desflorada de aquel maíz que enriqueció a los Morgan y entecó a muchos hombres y mujeres que dieron su gota de sudor e infelicidad, para que otro los explotara.
El chamamé nos divertía, nos daba contra el suelo con los recuerdos y distancias, pero incomodaban al patr
ón. Porque siempre la felicidad del peón, incomoda al patrón.
Entiende ahora, por qué tanto amor a esa música?


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Tango - Astor Piazzolla - Nuestro Tiempo


He aquí, queridos lectores y amigos, un material que es difícil de conseguir del genial Astor.
Tiene todo, no falta nada. Es un compendio del gran talento y creatividad del bandoneonísta que le cambió la suerte a
l Tango.
Porque Piazzolla hizo eso, le cambió la vida suburbana y regional, para convertirlo en material de estudio para los músicos del mundo.
Hoy, no existe un conservatorio de mú
sica que soslaye en su currícula académica, una partitura de Astor Pantaleón Piazzolla, para que un alumno termine sus estudios mayores.
Y eso, no fue una casualidad o producto de la difusión, porque si hay algo que le faltó, fue justamente difusión.
Un Piazzolla lleno de vida, con un acompa
ñamiento acorde y una serie de temas maravillosos en su logro como obra, pero también, en lo que delimita la interpretación.
Disfrútelo, vale la pana.



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Folklore - Alberto Merlo - Al galope por el llano


Lo que expongo aquí, como homenaje y reconocimiento al cantor, es un disco muy poco promocionado de Don Alberto Merlo.
Un hombre que tiene bien ganada su fama de buena persona y mejor cantor.
Don Alberto, comenzó cantando cosas del folklore en general, pero con el correr del tiempo, hizo su historia abordando las cosas sureras o pampeanas, como más me gusta decir.
Las milongas, estilos, huellas, triunfos y fogoneras cantadas por Merlo ya son parte de la historia ineludible del canto popular.
Abordó el canto, tal se lo hace en los
campos, fogones y peñas del interior. Utilizó el humor para distender, el recitado para entonar y las verdades criollas para hacerse querer.
Fino en el uso de la guitarra, moldeado en un ambiente riguroso con las formas, don Alberto Merlo le dio al canto criollo cuasi toda su vida artística.
Lindo criollo, conocedor y conversador con silencios. Hombre de sonrisa franca y reconocido por su calidad de persona.Vaya pues este larga duración como un homenaje sentido y merecido al cantor popular.



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Folklore Cuyano - Cantares de la Cañadita - Cantares Cuyanos


Cómo agradecerle a nuestro amigo Currilipi?
Otra vez aporta algo, que él sabe, para mí es muy especial: Música Cuyana.
Y no es porque me desborda el placer, si no, porque sigo insistiendo que es una música que permanentemente es tapada como si hubiere un tabú en su difusión.
Ya pasó por años con el Chamamé, y aunque pasaron años y años, la música cuyana sigue en su región y no logra el espacio nacional que merece y se ganó.
Por eso, este nuevo LP de Cantares de La Cañadita: Cantares Cuyanos, servirá como ejemplo que no equivocamos el concepto.
Es material que para los que vivimos lejos de Cuyo, es imposible conseguir y gracias a estos amigos, podemos darnos el luja de exhumar verdaderas joyas de canto cuyano.
Gracias a Currilipi por su aporte, pero sobre todo, por su confianza.
Allí va más música cuyana como un saludo abierto y bien criollito de mi Santa Fe adorada.



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Tango - Edmundo Rivero - Con guitarras


Don Máximo Aníbal Carmelo Rivero, su padre, era un apasionado total por el canto y la guitarra, pero lamentablemente no pudo volcar su vocación en ese sentido, ya que había que apuntalar un hogar y con el arte no bastaba. Se tuvo que conformar con ser un humilde funcionario del ferrocarril. Este trabajo lo llevó a desempeñarse en distintas estaciones o paradores de lo que después se llamó "el Gran Buenos Aires".
Doña Juana Anselma Duró, su madre, también se daba maña con la viola y cantaba repertorio criollo. Con estos ancestros, el muchacho no podía haber tenido otro destino que el que tuvo... Por esos pagos, debió haber aprendido mucho de payadores y cantores de boliche, aunque su padre y su tío Alberto Duró colaboraron enseñándole al pibe los fundamentos de la ejecución de la guitarra a la manera criolla.

"...de ellos aprendí las primeras canciones que entoné. Mucho después llevé algunos de esos cantares al disco. Por ejemplo, mi madre me enseñó "Milonga en negro", escrita o recreada por el payador Higinio Cazón".
Su niñez se desarrolló en el barrio de Saavedra, y en Belgrano cursó los estudios comunes y corrientes de todos los chicos alternándolos con otro estudio, el del canto. Para ello ingresó al Conservatorio Nacional, donde tuvo como profesor al maestro Marcelo Urizar.

"Nací bajo el mismo cielo al que tantas veces he cantado con versos de Homero Manzi: el de Pompeya y más allá la inundación. Fue el 8 de junio de 1911, a unas cuadras de la iglesia de Nueva Pompeya y del paredón del Sur, que todavía queda en la calle Esquiú; junto al puente del Ferrocarril Belgrano, que entonces se llamaba Midland; exactamente en la estación Puente Alsina, de la que mi padre era jefe. ¡Quién iba a decirme que treinta y siete años más tarde iría a tocarme estrenar el tango que habla del paisaje que me vio nacer!" (Reportaje a Edmundo Rivero de Roberto Selles, en revista "Todo es historia ", septiembre 1987).

Material extraído de:
http://www.terapiatanguera.com.ar

Nota:
creo que está demás decir que es una selección particular, que honra la guitarra en el tango. Y nada más y nada menos, que acompañando la voz de Rivero y pulsada por éste. Como joyas de la misma, icnluí algunas travesuras hermosas de la canción criolla.

Temas de la recopilación:

Amigos que yo quiero

Aquel Cantor De Mi Pueblo

Bonjour Mamá

Canchero

Estampa tanguera

Guapo y varón

Juan porteño

La cantina

Las Tonadas, son tonadas

Madame Julie

Mis consejos

Musa Rea

Oración Rante

Que risa

Segundos afuera

Sureña




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Tango - Agustín Magaldi - La voz sentimental de Bs. As


Imagine usted, viviendo en Casilda, Santa Fé, cuando se habla de Agustín Magaldi hay que hacerlo con criterio y mucho conocimiento sobre el personaje.
Sin embargo, voy a apuntar aquí a otra faceta de su historia. Y tiene que ver con la mirada de un tipo que nació dieciocho años después de su muerte, acaecida en septiembre del 38.
Contra la mayoría de los que siguen escuchando a Magaldi, quién suscribe, no es un fanático del cantor. Más bien, es un respetuoso escuchador de las grandes glorias del tango. Tal vez por ello, mis grandes ídolos dentro de ésta música, tienen que ver con voces como las de Francisco Fiorentino, Héctor de Rosas, Tito Quintana, Floreal Ruiz, Ángel Vargas, Héctor Pacheco, Jorge Vidal, Miguel Montero, Jorge Maciel, Alberto Gómez, Mario Pomar, Horacio Casares, etc. Seguro notó que no puse a Gardel, pero para él, dejo un lugar exclusivo que tiene que ver más con lo simbólico del personaje, más que con el cantor. Y en el caso de Magaldi, me pasa algo parecido.
Tengo en claro lo que significó el cantor casildense al abordar temas de corte sentimental y muy identificados con la época de muy poco respeto por los derechos –algunos ni existían- de los hombres, y por sobre todo, de las mujeres.
El dedico gran parte de su obra a la reivindicación de situaciones que para “la inteligenzia” criolla, eran casi un desafío.
Las clases altas de Buenos Aires, en más de una ocasión quisieron abortar los contratos de publicidad de los micros programas en que contrataban a Magaldi para cantar, justamente por la temática que abordaba en sus actuaciones.
El cine, a pesar de su peso como artista, lo relegó por cuestiones comerciales y la elite porteña, jamás lo contrató para las “Tertulias de beneficencia”.
Los directores de orquestas, debían desaparecer de las tapas de los discos, pues las represalias eran inmediatas.
Me contó alguna vez Héctor Ernie, que Magaldi lograba cerrar suculentos contratos con las emisoras, pero los montos recién se conocieron después de su muerte.
Por eso, porque ocupó un lugar de preponderancia en el alma del tipo de abajo, del criollito viviendo en la ciudad, del tipo de barrio, del seco, del pato, del linye… es que quiero, admiro y respeto a nuestro convecino.
Por eso, sumo aquí, un nuevo trabajo discográfico que espero disfruten y redescubran.

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Folklore - Chakaymanta - Folklorico


Desgraciadamente no existe registro alguno, excepto este LP, del grupo de músicos y cantores de Chakaymanta.
Colijo que por los datos de las tapas comerciales y el sonido, es un material de fines de la década del 70.
Que debe ser material, como el de varios grupos, que luego de grabar buscaron nuevos mercados como pueden ser los europeos o sajones, tan admiradores de la música hecha con cañas e instrumentos andinos.
Las tapas denuncian que – aparentemente- fue grabado en Bs As y mezclado en México y por los temas, me suenan mezcla de músicos de varios lados.
Todas son deducciones, no datos concretos sobre el conjunto.
Suenan bien y son muy prolijos, vale la pena escucharlos y disfrutar de su estilo y música.
Por último, agradesco el envio del material al joven Augusto Molina desde Misiones.


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